Por un momento la luz
se hizo presente en el cielo,
y de naranja y de trueno
vistió la tarde y el sueño.
Y tronó donde hubo andado
y rodó en peñascos de agua
y entre ácidos aromas
descargó su furia amarga.
Viento de espiral mojado
que arranca miedo y ternura,
mundo en tormenta rodando
mientras dura la negrura.
Y después, sólo silencio
donde crepitan las gotas
que guardó un tejado necio
en los vuelos de la alcoba.
Y nada mas que la brisa
acidulada y discreta
que se cuela entre las risas
de esas ternuras secretas...
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